LG

Paperblog

AA1

Loading

vg

Buscador del Blog

Click Here!

El Corte Ingles

Google+ Followers

martes, 2 de enero de 2018

Libros de 2018 con un pie en la calle


APUESTAS PARA UN AÑO CULTURAL (I)

Vargas Llosa, Murakami, Muñoz Molina, Aramburu o Poniatowska regresan en un ejercicio marcado por el recuerdo de Mayo del 68 y la revisión de las ideas de la Escuela de Fráncfort



En el Bulevar Saint Germain de París un policía devueve un adoquín a los estudiantes durante el Mayo del 68 francés.
En el Bulevar Saint Germain de París un policía devueve un adoquín a los estudiantes durante el Mayo del 68 francés.  SIPA

Si 2017 terminó conmemorando los cien años de una revolución —la soviética—, 2018 empieza recordando los cincuenta de una revuelta —la del 68—. Aunque París sigue siendo el principal depósito de imágenes y eslóganes, California, Praga y México también tuvieron su protagonismo. “Donde había comunismo la gente se rebeló contra el comunismo; donde había capitalismo, se rebeló contra él”, dice el periodista Mark Kurlansky en 1968. El año que conmocionó al mundo(Destino).
Medio siglo después de lanzado el primer adoquín sabemos cuál de los dos —comunismo y capitalismo— sigue en pie. Para recordar aquellos días en que ser realista era pedir lo imposible, ya van tomando la mesa de novedades de las librerías textos clásicos como el situacionista y colectivo De la miseria en el medio estudiantil (Pepitas de Calabaza) o Mayo del 68. Por la subversión permanente (Taurus), del filósofo fallecido hace un par de años André Glucksmann, que se reedita en marzo con un prólogo de Raphaël, hijo del filósofo francés y treintañero de la misma generación que Ramón González Férriz, que publica 1968. El nacimiento de un mundo nuevo(Debate).
De los que fueron jóvenes en el famoso mayo, el periodista Joaquín Estefanía lanza Revoluciones. Cincuenta años de rebeldía (1968-2018) (Galaxia Gutenberg), donde analiza cómo ha funcionado desde entonces la tensión entre socialdemócratas y conservadores.

LAS IDEAS DE VARGAS LLOSA | De Edmund Wilson a Aron
Si hay un escritor entre los grandes que haya sido protagonista de la tensión ideológica entre izquierda y derecha, ese es Mario Vargas Llosa, que pasó de ser un lector devoto de Sartre fascinado con la revolución cubana a convertirse en uno de sus grandes críticos. De todo eso habla en La llamada de la tribu(Alfaguara), una suerte de autobiografía intelectual que se publica en marzo. El Nobel peruano llevaba años con la intención de emular —desde la orilla del liberalismo— uno de sus libros favoritos, Hacia la estación de Finlandia, el ensayo de 1940 en el que Edmund Wilson trazó la genealogía socialista que lleva de los revolucionarios franceses a los rusos. Si Wilson se ocupó de autores como Michellet, Marx o Lenin, Vargas Llosa se ocupa de Adam Smith, Karl Popper o Raymond Aron. Este último fue, recuerda el autor de La civilización del espectáculo, uno de los pocos intelectuales parisinos que se pronunció contra la revuelta del 68 por considerarla “no una revolución sino su caricatura, una comedia bufa de la que no iba a resultar transformación alguna en la sociedad francesa y sí, en cambio, la destrucción de la universidad y de los progresos económicos que estaba haciendo Francia”.
PARÍS, FRÁNCFORT | Una correspondencia dura
Walter Benjamin, que rastreó las huellas de la modernidad en las calles del París, afirmó que a la estetización de la política promovida por el fascismo respondía el comunismo con la politización del arte. El filósofo alemán que se suicidó en Port Bou lleva años siendo un continuo productor de traducciones: ya se trate de sus Obras completas en la editorial Abada, de La tarea del crítico en Eterna cadencia o del emblemático ensayo La obra de arte en la era de su reproducibilidad técnicacon el que se estrena el sello La Moderna.

Libros de 2018 con un pie en la calleampliar foto
SCIAMMARELLA

Este febrero será además, junto a sus colegas Adorno y Horkheimer, uno de los protagonistas de El gran hotel abismo (Turner), de Stuart Jeffries , una biografía coral de la Escuela de Fráncfort. En la misma órbita, Trotta publicará la correspondencia cruzada entre dos íntimos de Benjamin, Hannah Arendt y Gershom Scholem. Ambos mantuvieron en los años sesenta un debate epistolar, duro pero de gran altura, en torno a Eichmann en Jerusalén, la crónica del juicio al jerarca nazi publicada por Arendt. Temas de discusión: el papel de los dirigentes judíos en las deportaciones y el concepto de banalidad del mal. Tan solo un “eslogan”, dice Scholem. Si uno de los grandes pensadores alemanes vivos es un miembro de la segunda generación de la Escuela de Fráncfort —Jürgen Habermas—, otro de los grandes es Peter Sloterdijk, que publica en Siruela una reflexión sobre el futuro de la naturaleza —todo un filón editorial con huida al campo incluida— titulada ¿Qué sucedió en el siglo XX?
EL ROBINSON URBANO | Paseo por las ciudades
“¿En cuántos hoteles de París vivieron Charles Baudelaire y Walter Benjamin?”, se pregunta Antonio Muñoz Molina en Un andar solitario entre la gente (Seix Barral), un libro que llega a las librerías el 13 de febrero. Los dos autores citados son, junto a Edgar A. Poe, James Joyce y decenas de ciudadanos anónimos, los protagonistas de una obra que da cuenta del pulso de las ciudades registrando conversaciones, titulares de prensa y anuncios publicitarios. Algunos dan lugar a las historias y reflexiones que pueblan el libro; otros, a los collages que lo ilustran, obra del propio Muñoz Molina. El autor de Beatus Ille se estrenó en la literatura en 1984 pero no con una novela sino con una recopilación de textos periodísticos titulados, no por casualidad, El Robinson urbano.
PENSAR Y CONTAR | Narrar, reflexionar
Vargas Llosa y Muñoz Molina no son los únicos novelistas que en 2018 mezclarán narración y reflexión. Con Patria vendiéndose aún a velocidad de crucero, Fernando Aramburu publica Autorretrato sin mí (Tusquets), un libro a medio camino entre la memoria personal y la “prosa poética”.
Mientras, Andrés Ibáñez hará lo propio con Construir un alma (Galaxia Gutenberg), un “manual de meditación para el siglo XXI”, y Lina Meruane con Contra los hijos (Literatura Random House), un título que lo dice todo. En el terreno del ensayo literario Juan Gabriel Vásquez analiza el “arte de la novela” en Viajes con un mapa en blanco (Alfaguara). En 2007, Vásquez fue uno de los incluidos en la clarividente selección Bogotá 39 dedicada a señalar a los mejores escritores latinoamericanos menores de 40 años. Renovada la nómina diez años después, Galaxia Gutenberg publica este mes una antología con los nuevos autores de la lista bogotana, pieza fundamental en el canon del futuro. Capítulo aparte merece Las indómitas (Seix Barral), un repaso a la vida de un puñado de mujeres indomables —de Rosario Castellanos a Josefina Bórquez— firmada por Elena Poniatowska, autora por cierto de una de las grandes crónicas del 68 mexicano: La noche de Tlatelolco.
FICCIÓN PURA | Vuelta a la novela
Desde el punto de vista de la ficción pura —si es que existe algo parecido—, 2018 será el año de la vuelta a la novela de autores como Juan José Millás —que regresa a Alfaguara con Que nadie duerma—, Ricardo Menéndez Salmón —Homo Lubitz (Seix Barral)—, Mariana Enríquez —Éste es el mar (Literatura Random House)—, Álvaro Enrigue —El libro de Gerónimo (Anagrama)— o Andrés Neuman, que publica su esperadísima novela Fractura (Alfaguara) al tiempo que reedita los cuentos de Hacerse el muerto (Páginas de Espuma). A ese género, el breve, pertenece también la recopilación de los Cuentos completos (Renacimiento) de Luisa Carnés, uno de los grandes rescates de los últimos tiempos gracias a las recuperaciones de su novela Tea rooms (Hoja de lata, 2016) y de sus memorias: De Barcelona a la Bretaña francesa (Renacimiento, 2014).
Otra maestra del cuento, pero viva, es la estadounidense Edith Pearlman, que triunfó el año pasado con Miel del desierto (AdN) y ahora salta a Anagrama con Visión binocular.
EL DON JUAN DE MURAKAMI | Esperando el Nobel
Dentro de la narrativa traducida, una de las novedades más esperadas del curso será Matar al comendador (Tusquets), la novela de Haruki Murakami inspirada en el Don Giovanni de Mozart cuyo lanzamiento en Japón hace ahora un año contó con una tirada de 1,3 millones de ejemplares. En español saldrá en otoño, no lejos del anuncio del Nobel, ese premio que se le resiste a él tanto como a otra fija en las quinielas: la irlandesa Edna O'Brien, que este año publica sus memorias —en Errata Naturae— y una antología de sus cuentos —en Lumen—.
Otros dos habituales en las apuestas del Parnaso sueco tienen también novela nueva: Amos Oz —Queridos fanáticos (Siruela)— y John Le Carré —El legado de los espías (Planeta)—. Tal vez a Murakami le anime saber que en aquel tumultuoso 1968 el premio gordo de las letras mundiales lo ganó Kawabata, compatriota suyo.
AÑOS AZULES | Y un poco de poesía
En cuando a la poesía, ese género con mala salud de hierro, 2018 asistirá al nacimiento de una colección de versos dentro de la editorial Alba que, dirigida por el novelista Gonzalo Torné, se estrena con la Poesía completa de Emily Brontë en su bicentenario y con una Antología de poetas españolas que incluye, entre otras, a Santa Teresa, María Gertrudis Hore, Pilar de Valderrama o Carmen Conde. Al mismo tiempo, la editorial Visor alcanzará el número 1.000 de su colección poética y lo celebrará con un volumen colectivo para el que un buen puñado de autores escribirá un poema que incluya los célebres versos finales de Machado: "Estos días azules y este sol de la infancia”.