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martes, 11 de abril de 2017

EL AÑO 2000, UNA VISIÓN RETROSPECTIVA


EL AÑO 2000, UNA VISIÓN RETROSPECTIVAEdward Bellamy
Título original: Life in the year 2000 A. D.
Año de publicación: 1887
Editorial: Ediciones Abraxas
Colección: Utopías y distopías nº 4
Traducción: Jorge A. Sánchez
Edición: 2000
ISBN: 978-84-89832-86-2
Precio: ---
Tiempo estimado de lectura: 1 min 39 seg
Francisco José Súñer Iglesias
EL AÑO 2000, UNA VISIÓN RETROSPECTIVA es un libro notablemente curioso por lo contradictorio de sus planteamientos, por un lado se trata de una utopía socialista que en su momento tuvo una notable resonancia (llegó a superar el millón de ejemplares) pero por otro no deja de ser un claro retrato de su época.
Si bien Bellamy se esfuerza en describir su ideal de organización económica, en la que si bien no existen desigualdades ni carencias, tampoco es menos cierto que nada ni nadie se escapa de un férreo control estatal, desde la cantidad y calidad de los productos hasta la formación y futuro de los ciudadanos, es incapaz de superar sus prejuicios y convenciones más allá de la lucha de clases para ampliarlo a todos los individuos de la sociedad. De una forma más que sorprendente, ni se plantea la posibilidad de que las mujeres puedan llegar a alcanzar los más altos estadios del poder y se limita a organizarlas de una forma muy similar a los hombres, pero de una forma un tanto extraña por cuanto en vez de integrarlas en el ejército industrial que preconiza, las estructura en instituciones paralelas cuya cúspide, ni por asomo, tiene el mismo poder decisorio que su homólogo masculino.
No hay forma de saber si realmente Bellamy consideraba esto como natural o era consciente de tanta incongruencia y consideró que el libro ya era de por si lo bastante rompedor como para añadir además más ideas turbadoras para sus contemporáneos, como podía ser que una mujer pudiera llegar a lo más alto en una jerarquía por méritos propios, porque, recordemos, en aquella época la Reina Victoria gobernaba el mayor imperio que quizá haya visto la humanidad, pero claro, lo suyo era cuestión de herencia.
Tampoco se complica Bellamy a la hora de enviar a Julian West, su protagonista, al año 2000, aunque como buena obra racionalista, pierde algo más de tiempo que Burroughs en hacerlo viajar; lo duerme en el caótico Bostón de 1887, en un bunker bien aislado, mediante un tratamiento hipnótico contra el insomnio, y lo despierta en ese año 2000 gracias a unas oportunas obras de reforma. El panorama que se presenta ante nuestro asombrado bostoniano es idílico, la ciudad sucia y desordenada que conocía se ha convertido en una esmerada urbanización de amplios espacios y aire limpio. Ya no hay pobres ni ricos, ya no hay sobreproducción ni especulación y todos los productos y servicios se dan y prestan dentro de un plan bien estudiado y mejor organizado, que incluso deja un notable margen a ciertas iniciativas privadas.
El doctor Leete, amable anfitrión de West, y su familia (la cosa acabará en romance con la hija del doctor Leete) tratan con exquisito cuidado al viajero del tiempo, guiándole por los logros de aquella avanzada sociedad y colmando su curiosidad, incluso adelantándole cual será su trabajo una vez recuperado y aclimatado, puesto que Bellamy propugna un sistema de trueque, en el que el trabajo es la moneda de cambio. Sin embargo, pasa muy de puntillas, cuando no obvia, los seguros adelantos tecnológicos, el único que se detalla con más cuidado es un a modo de hilo musical. Claramente no era eso lo que le importaba a Bellamy, más interesado en dar su visión de su sociedad ideal.
Un libro interesante que, pese al sustrato teórico, y gracias a su carácter divulgativo, se deja leer con facilidad y resulta una buena forma de comprender que provocó y cuales fueron los orígenes del movimiento socialista.
© Francisco José Súñer Iglesias,  (584 palabras) Créditos

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© 2003 Francisco José Súñer Iglesias
Publicado originalmente el 12 de agosto de 2003 en www.ciencia-ficcion.com